Ante críticas y descalificativos por respaldar a Putin, Trump admite injerencia rusa en elecciones 


 “Tengo plena confianza en nuestras grandiosas agencias de inteligencia y las respaldo. Acepto nuestra conclusión de que ocurrió la injerencia rusa”, declaró el presidente estadunidense en la Casa Blanca, durante un breve intercambio con reporteros al inicio de una reunión con congresistas del Partido Republicano.

Obligado por la lluvia de críticas de legisladores federales, incluso de su propio partido, Donald Trump admitió que sí hubo injerencia rusa en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2016.

Así, se retractó del respaldo que ayer dio en la cumbre de Helsinki, Finlandia, al presidente ruso Vladimir Putin, en el sentido de que Rusia no intervino en el proceso electoral.

 “Tengo plena confianza en nuestras grandiosas agencias de inteligencia y las respaldo. Acepto nuestra conclusión de que ocurrió la injerencia rusa”, declaró el presidente estadunidense en la Casa Blanca, durante un breve intercambio con reporteros al inicio de una reunión con congresistas del Partido Republicano.

“Me di cuenta de que tenía que hacer una aclaración”, continuó Trump. “Dije ‘podría’ en lugar de ‘no pudo’. Lo que quiero decir es que no veo ninguna razón para que Rusia no lo hiciera (la intervención)”, agregó el mandatario estadunidense.

La explicación de Trump sobre los verbos que uso ayer 16 de julio durante la conferencia de prensa con Putin, en Helsinki, para responder a la pregunta sobre si refrendada al presidente ruso que negó que su gobierno haya intentado socavar los comicios estadunidenses, fue inmediatamente rechazada por legisladores federales.

“¿A quién quiere engañar? Claro que dijo lo que dijo”, aseguró el senador demócrata del estado de Nebraska, Ben Nelson.

“Para repetir, dijo ‘podría no, no podría’. La oración debió decir ‘y pensé que pude no ser tan claro en la transcripción o en el video’ (de la transmisión de la conferencia de prensa con Putin). La oración debió decir: ‘no veo alguna razón de por qué no pudo haber sido Rusia’”, remató Trump en un intento por excusarse.

Luego, responsabilizó a la transcripción o problemas de audio en la transmisión del evento en Helsinki.

La explicación del neoyorkino llegó tarde y el daño que causó con su respaldo a Putin se ve difícil de reparar. Pese a lo que ahora trató de explicar, a los estadunidenses y a la población del mundo entero les quedó claro que dijo que “le creía” y se “debería creer” a Putin, quien negó la intervención de Rusia en las elecciones de Estados Unidos.

Incluso, algunos legisladores demócratas y exdirigentes de las agencias de inteligencia de Estados Unidos acusan al presidente Trump de traición a la patria, por darle credibilidad al mandatario de una nación enemiga y no a las agencias de inteligencia que él representa.

A finales de 2016 y semanas después de los comicios, las agencias de inteligencia estadunidenses, encabezadas por el FBI determinaron que, aunque fracasó en sus objetivos, el gobierno de Rusia intentó -mediante intervención cibernética- socavar el resultado de las elecciones presidenciales a favor de Trump y contra la entonces candidata presidencial demócrata, Hillary Clinton.

Antes de transferir el poder a Trump, el exmandatario Barack Obama expulsó a varios diplomáticos rusos de Estados Unidos e impuso sanciones económicas a Rusia, en represalia por la injerencia electoral.

Robert Mueller, fiscal independiente del Departamento de Justicia, lleva a cabo una investigación para determinar si hubo o no colusión entre la campaña de Trump y Rusia con fines electorales.

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