La Cumbre de las Américas


José Darío Arredondo López

Ahora América es, para el mundo, nada más que Estados Unidos: nosotros habitamos, a lo sumo, una sub América, una América de segunda clase, de nebulosa identificación. Es América Latina, la región de las venas abiertas (Eduardo Galeano).

Como se sabe, próximamente se celebrará la Cumbre de las Américas, organizada por los Estados Unidos y cuya parafernalia está dedicada, prácticamente, a enaltecer el papel del país del norte ante propios y extraños y, desde luego, hacer notar el “liderazgo” del presidente de los EEUU, de cara a las próximas elecciones.

Sucede que la llamada cumbre no contará con todos los representantes de los países el continente ya que unilateralmente los gringos excluyen a quienes consideran enemigos, sea por tener gobiernos que no pueden mangonear o que chocan con sus intereses y estrategias, de suerte que resultan “tiranos”, “corruptos”, “antidemocráticos”, entre otros descalificativos en los que el juez y el jurado resulta ser el propio gobierno de EEUU.

Muchos se toman como natural que el país de referencia sea el que las mande tocar en América, Europa y parte de Asia, pero no estaría mal preguntarse ¿por qué, siendo tan democrático y respetuoso del derecho internacional interviene en otros países patrocinando grupos antagónicos a sus gobiernos, auspiciando “mala prensa” contra ellos, creando un ambiente de tensión en sus fronteras, decretando sanciones económicas y políticas, sosteniendo bloqueos y aislando pueblos enteros?

¿Por qué siendo tan amante y defensor de las libertades y la paz aumenta cada año su presupuesto de guerra, acelera la producción de armas y exporta cantidades enormes de ellas? ¿Por qué sostiene estructuras políticas y militares propias de la situación europea de fines de la Segunda Guerra, por mencionar el caso de la OTAN?

¿Por qué sigue sosteniendo el discurso de posguerra alentando un anticomunismo no sólo trasnochado sino carente de sentido en un mundo donde el sistema capitalista ya ganó y se debate en fuertes contradicciones y, pudiera decirse, en proceso de descomposición?

¿Qué negocios tiene EEUU interviniendo en procesos electorales como el de Colombia, por citar uno, y donde tiene ocho bases militares so pretexto de ayudar en el combate al narcotráfico? ¿Qué pitos toca en Taiwán, que no los pueda y deba tocar China? ¿Por qué en cada golpe de estado e intento de desestabilización de gobiernos está agazapada la embajada de Estados Unidos y tienen un papel protagónico las ONG financiadas por ese país?

El presidente López Obrador planteó una seria objeción al rumbo acrítico y autocomplaciente de la citada Cumbre a realizarse en suelo estadounidense: si es cumbre de las Américas “deben estar todos los países de América, y nadie tiene el derecho de excluir a alguno”, cuestión en la que coinciden, por lo pronto, Argentina, Bolivia, Honduras y Belice.

Por otra parte, la propuesta de López Obrador sobre “avanzar en América hacia un bloque como es el de la Unión Europea, para fortalecer la región económicamente” (El Imparcial, 12.05.2022), arroja algunas dudas: ¿Cómo puede ser posible juntar en la misma alberca a tiburones con sardinas?, lo anterior en referencia al papel depredador de EEUU y Canadá en Latinoamérica, donde es un referente obligado México y la sobreexplotación minera y acuífera perpetrada por el norte.

¿Por qué, en todo caso, no se avanza en la integración de América Latina y el Caribe, en un plano de igualdad y con acuerdos que permita el desarrollo regional y local con pleno respeto a la soberanía de los países?

¿Por qué tratar de copiar un modelo con fines de control económico y político que ahora, con el conflicto provocado entre Ucrania y Rusia, el papel instrumental de la OTAN es más que evidente? ¿Por qué no fortalecer la autosuficiencia de los países de la región y establecer mecanismos de mercado complementario que no sacrifiquen la independencia y soberanía de los participantes?

Es importante pensar y reflexionar sobre el papel que el norte ha tenido en la historia económica y política de América Latina, cuyos nefastos efectos se expresan con signos de dólares y con una subcultura decadente en cuya vertiente política figuran caricaturas legislativas como las del PAN-PRI-PRD y MC, que alcanzan un papel estelar en la lucha contra la nación.

Debe quedar claro que los Estados Unidos no son América, y que América somos todos.

http://jdarredondo.blogspot.com

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