Columna: Nada Personal.
Por Carlos Alberto Gutiérrez Celaya
1.- Cuando el beisbol se convierte en memoria.
2.- Hermosillo toca la puerta de la economía binacional
Hay libros que cuentan historias y hay otros que rescatan del olvido una parte que pertenece a todos. En el beisbol mexicano, donde cada temporada deja héroes, derrotas, campeonatos y momentos inolvidables, conservar esa memoria no es solamente un ejercicio de nostalgia: es una responsabilidad.
Por eso merece especial atención la presentación del libro “Reseñas de Juegos de Series Finales de la Liga Mexicana del Pacífico”, obra del originario de Culiacán, Sinaloa, Guillermo Gastélum Duarte, un apasionado investigador del beisbol que ha dedicado buena parte de su vida a documentar lo que ha ocurrido en los diamantes del noroeste mexicano.
Son 600 páginas de investigación y memoria, producto de un año de trabajo, en las que se recopilan 59 series finales, comenzando con aquella época en la que el beisbol de la región comenzaba a construir la identidad que hoy conocemos.
El documento que acompaña la presentación resume una trayectoria que explica por qué Gastélum puede hablar con autoridad de la historia de la Liga Mexicana del Pacífico: trabajó en las temporadas 2001-02 y 2002-03 como encargado de página web y estadísticas de la LMP; colaboró en el libro Historia de la Liga de la Costa del Pacífico; publicó Managers del Beisbol Invernal Costeño y posteriormente la Enciclopedia de la Liga Mexicana del Pacífico. Además, desde 2009 forma parte del Comité de Récords y Estadísticas de la Liga y desde 2015 del Comité Elector del Pabellón de la Fama de la Serie del Caribe.
La propia Liga Mexicana del Pacífico ha reconocido su colaboración en la actualización y corrección de sus secciones históricas y estadísticas. Y es que hablar de la LMP es hablar también de la historia social de Sonora y de todo el noroeste.
Es recordar aquellos años en que Ostioneros de Guaymas, Naranjeros de Hermosillo, Rieleros de Empalme, Yaquis de Ciudad Obregón, Mayos de Navojoa y Cañeros de Los Mochis fueron construyendo una rivalidad que trascendió los parques de pelota. La propia documentación histórica de la Liga identifica a varios de estos clubes como protagonistas de su segunda etapa.
Y basta regresar a los primeros años para entender la dimensión de aquella época.
Naranjeros de Hermosillo, por ejemplo, conquistaron el campeonato de 1960-61 y repitieron en 1961-62, con Virgilio Arteaga como manager y figuras como Héctor Espino y Miguel Sotelo. Sotelo ganó 18 juegos en aquella campaña, una cifra que permanece como récord de la LMP.
Pero también está la historia de Guaymas, una plaza que hoy ya no participa en la Liga, pero cuyo nombre permanece ligado a la grandeza del beisbol del Pacífico. En 1962-63, los Ostioneros derrotaron 3-1 a Cañeros de Los Mochis en la serie por el campeonato.
Ahí está precisamente el valor del trabajo de Guillermo Gastélum, porque con el paso de los años desaparecen equipos, cambian los estadios, se transforman las reglas y nuevas generaciones ocupan las tribunas. Pero quedan los recuerdos.
¿Quién lanzó aquel juego?, ¿Quién conectó el batazo decisivo?, ¿Quién fue el héroe inesperado?, ¿Quién cargó con la derrota?, ¿Quién estuvo detrás de aquel campeonato?, Si nadie lo escribe, con el tiempo se pierde.
En tiempos donde todo parece reducirse a estadísticas instantáneas y publicaciones que duran unas cuantas horas en las redes sociales, trabajos como éste adquieren un valor extraordinario, ya que el beisbol no solamente se juega; también se cuenta, se documenta y se hereda.
Gastélum Duarte no está recopilando únicamente resultados. Está rescatando conversaciones de aficionados, recuerdos familiares, nombres de jugadores, managers, equipos y generaciones enteras que encontraron en una pelota de beisbol una razón para reunirse alrededor de la radio, acudir al estadio o discutir durante años quién fue mejor.
Y quizá esa sea la verdadera victoria de un historiador deportivo: hacer que quienes ya no están vuelvan a jugar, aunque sea por unas páginas, frente a las nuevas generaciones.
Recuerden que los campeonatos pasan, los jugadores se retiran y los estadios cambian, pero cuando la historia está bien escrita, el beisbol nunca se va.
Hermosillo toca la puerta de la economía binacional
El encuentro anual de socios Noroeste 2026 de la American Chamber México (AmCham) puso sobre la mesa la importancia que Hermosillo está adquiriendo dentro de la integración económica entre México y Estados Unidos. El propio organismo ha señalado que el noroeste mexicano tiene oportunidades particularmente relevantes en sectores como semiconductores, manufactura avanzada y cadenas de suministro.
El alcalde Antonio Astiazarán aprovechó el encuentro para promover las ventajas de Hermosillo: ubicación estratégica, seguridad, talento y capacidad para aprovechar la relocalización de empresas.
Pero aquí viene lo verdaderamente interesante. No se trata solamente de presumir a Hermosillo; se trata de convertir esas ventajas en empleos, inversiones y oportunidades para los sonorenses.
AmCham destacó que Hermosillo se encuentra estratégicamente conectado con corredores económicos de Norteamérica y que la apertura de su Capítulo Noroeste representa un paso relevante para fortalecer la relación empresarial binacional.
Y la oportunidad llega en un momento particularmente importante.
Arizona está viviendo una expansión significativa de la industria de semiconductores y México busca incorporarse a esas cadenas de suministro. La cercanía geográfica convierte a Sonora en un posible socio natural, aunque aprovechar esa coyuntura exige infraestructura, talento especializado, proveeduría y coordinación entre gobierno, empresas y universidades.
Hermosillo ya dio otro paso en esa dirección con un fondo de 8 millones de pesos, integrado con recursos municipales y privados, para impulsar proyectos de innovación y tecnología, incluidos aquellos relacionados con semiconductores.
El discurso de la relocalización y los semiconductores suena muy bien en los foros empresariales. La pregunta es cuánto de esa oportunidad terminará llegando a los jóvenes universitarios, a los emprendedores, a los proveedores locales y a las familias que necesitan empleos mejor remunerados.
Porque atraer inversión no debe ser solamente llenar parques industriales. Debe significar crear talento, desarrollar empresas locales y generar mejores ingresos.
Hermosillo está frente a una oportunidad económica que trasciende una administración municipal o un sexenio. Ahora falta convertir la posición geográfica en competitividad y los acuerdos en resultados.
Porque en economía, como en el beisbol, estar en el estadio no garantiza ganar el juego. Hay que saber aprovechar la oportunidad cuando llega el turno al bate.

Por hoy es todo, sígueme en:
www.elreporterodelacomunidad.com
Twitter: @elreporteroson y @NPDeportes1
Facebook: El Reportero de la Comunidad
facebook.com/carlosalberto.gutierrezcelaya.1
IG: elreporterodelcomunidad
























