La Carretera Hermosillo-Bahía Kino
Columna Nada Personal:
Autor: Carlos Alberto Gutiérrez Celaya.
El periodismo sonorense atraviesa uno de esos momentos que obligan a detenerse y reflexionar. En menos de una década, y particularmente en tiempos recientes, el gremio ha despedido a plumas y voces que durante años marcaron agenda, formaron reporteros y construyeron opinión pública desde la experiencia, la calle y la credibilidad. Nombres como Ernesto Gutiérrez Ayala (Mi Padre), Rafael Cano Franco y Feliciano Guirado Méndez dejan un vacío difícil de llenar en el periodismo de Hermosillo y en todo Sonora.
La muerte reciente de Rafael Cano Franco estremeció al gremio. Reportero, analista político y presidente del Foro Nacional de Periodistas y Comunicadores, representaba una generación de periodistas que todavía entendían el oficio como un compromiso diario con la información y el análisis serio. Más de tres décadas en medios respaldaban una trayectoria respetada incluso entre quienes pensaban distinto a él.

Antes, el periodismo sonorense ya había resentido la partida de Ernesto Gutiérrez Ayala, considerado uno de los decanos de la prensa estatal y una figura reconocida por su columna “En Pocas Palabras”, espacio que durante años acompañó la vida política y social de Sonora. Su experiencia en agencias nacionales y medios regionales dejó escuela entre varias generaciones de reporteros.
Con una trayectoria de mas de 50 años, fue columnista fundador de Entorno Informativo y colaborador del El Vigía, de Guaymas, así como en los periódicos Información en Hermosillo, La Voz del Norte (Nogales), Diario de la Frontera, hoy Diario de Sonora, así como en la Televisora Telemax, cuando era Canal Seis, además de diarios nacionales como El Universal y Diario de México.
Fue coordinador en la zona noroeste de la Agencia Mexicana de Noticias (Notimex) de la que formó parte por más de 15 años, donde inició como corresponsal, siguió como reportero y finalmente obtuvo la coordinación en Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Baja California y Baja California Sur. Asimismo, colaboró con medios de comunicación nacionales y extranjeros, además de que su columna En Pocas Palabras, se difundió en varios medios impresos estatales.
Y cómo no recordar a Feliciano Guirado Méndez, fundador de Nuevo Sonora, Premio Nacional de Periodismo y símbolo de una época donde el reportero hacía periodismo de banqueta, de libreta y de contacto directo con la gente. Su frase “reportero hasta el final” terminó convirtiéndose prácticamente en una declaración de principios para muchos comunicadores.

Pero la pregunta incómoda sigue en el aire: ¿el gremio está trabajando realmente para honrar esos legados?
Hoy existen más plataformas, más redes sociales y más espacios digitales que nunca, pero también menos profundidad, menos investigación y menos formación periodística. Muchos jóvenes quieren ser figuras públicas antes que periodistas. Se privilegia la rapidez sobre la verificación y la opinión fácil sobre el análisis serio. Las viejas plumas se nos están yendo y con ellas también parece irse una generación que entendía que el prestigio no se construía con likes, sino con años de credibilidad.
El reto para el periodismo sonorense no es solamente recordar a quienes se fueron, sino formar a quienes algún día puedan estar a la altura de esos nombres. Porque periodistas puede haber muchos; plumas con legado, cada vez menos.

El peligro de la carretera Hermosillo-Miguel Alemán-Bahía Kino
La esperada ampliación de la carretera Hermosillo–Poblado “Miguel Alemán”-Bahía de Kino ya comenzó y eso, para miles de sonorenses, representa mucho más que maquinaria trabajando o tierra removida. Es la esperanza de contar finalmente con una vía moderna, segura y acorde al crecimiento turístico, comercial y poblacional que ha tenido esta zona durante los últimos años. Era un reclamo histórico de familias, empresarios, agricultores, pescadores y vacacionistas que durante décadas tuvieron que arriesgar la vida en un tramo que quedó rebasado por la realidad.
Según información oficial, la primera etapa ya presenta avances y contempla una inversión inicial cercana a los 500 millones de pesos para transformar más de 28 kilómetros en un corredor moderno y más seguro.
Sin duda, la inversión anunciada por el Gobierno de Sonora y respaldada públicamente por la jefa de la Oficina del Ejecutivo Estatal, Paulina Ocaña Encinas, representa uno de los proyectos carreteros más importantes para la región. La modernización a cuatro carriles traerá beneficios económicos, mayor conectividad, mejor movilidad y una reducción importante en accidentes frontales, siempre y cuando exista algo fundamental: responsabilidad al volante.
Porque la pregunta es inevitable: ¿realmente estamos preparados para tener una carretera de este nivel?
El pasado martes tuve la oportunidad de recorrer ese tramo y aunque el flujo vehicular era relativamente tranquilo, el peligro estuvo presente prácticamente durante todo el trayecto. Choferes de distintas empresas de transporte parecían competir en una pista de carreras y no en una vía donde diariamente circulan familias completas, trabajadores y turistas. Rebasar a exceso de velocidad, invadir carriles y confiar irresponsablemente en que el conductor de enfrente alcanzará a hacerse a un lado, se ha vuelto una práctica demasiado común y peligrosamente normalizada.
Y entonces surge otra interrogante todavía más delicada: ¿de qué servirá ampliar la carretera si muchos conductores siguen manejando sin conciencia vial?
Hoy, con un solo carril por sentido, hay automovilistas que superan fácilmente los 120 kilómetros por hora. No cuesta mucho imaginar lo que ocurrirá cuando exista una vía más amplia, recta y cómoda para acelerar todavía más. El riesgo no desaparecerá únicamente con concreto nuevo. La infraestructura ayuda, claro, pero la verdadera seguridad comienza en la educación vial y en la aplicación firme de la ley.
La modernización de la carretera Hermosillo–Bahía de Kino debe venir acompañada de operativos permanentes, radares de velocidad, vigilancia coordinada entre el Gobierno del Estado y el Ayuntamiento de Hermosillo, así como campañas reales de concientización dirigidas especialmente al transporte de personal y conductores frecuentes de esa ruta. Porque muchos de ellos, lamentablemente, se han convertido en un riesgo constante para quienes simplemente buscan llegar con bien a su destino.
No quiero imaginar lo que podría ocurrir en periodos vacacionales, cuando el exceso de tráfico se mezcla con el alcohol, la imprudencia y la falta de precaución. Ahí será donde verdaderamente se pondrá a prueba no solamente la calidad de la obra, sino también la capacidad de las autoridades para prevenir tragedias.
La nueva carretera será, sin duda, una obra positiva y necesaria. El reto ahora será demostrar que los sonorenses también podemos estar a la altura de una vialidad moderna. Porque de nada sirve tener cuatro carriles si seguimos manejando con mentalidad de competencia y no de convivencia.
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