La Universidad de Sonora rindió homenaje póstumo a Lucarmen Galindo

     

Familia, compañeros, amigos y maestros despidieron a la talentosa actriz y promotora cultural que forjó una trayectoria de más de 50 años.

La gran actriz y promotora cultural Lucarmen Galindo recibió un homenaje póstumo por parte de la Universidad de Sonora, a través del Departamento de Bellas Artes, honrando su trayectoria de más de 50 años en el teatro, la televisión y el cine.

La emotiva despedida tuvo lugar en el Teatro Emiliana de Zubeldia la tarde del lunes 19 de febrero, un día después de que se diera a conocer su fallecimiento.

Familiares, amigos, maestros y más miembros de la comunidad artística de la región se reunieron en punto de las 18:00 horas para recordar la vida y obra de una de las figuras más reconocidas en la historia del teatro sonorense.

Nacida en octubre de 1955, Lucarmen Galindo vivió sus primeros once años en el municipio de Bacanora y tras su arribo a la capital sonorense ingresó a los talleres de Arte de la Universidad de Sonora en 1978.

“Convertirse en una avezada profesional del teatro de nuestra entidad no la deslindó completamente del teatro universitario”, señaló Oscar Carrizosa, su primer maestro y director de teatro, quien destacó además el ejercicio profesional objetivo y dinámico con el que su alumna encaminó su pasión por el arte y su alto espíritu de colaboración.

“Con frecuencia regresaba a colaborar con grupos de alumnos de los talleres universitarios, a invitación de docentes en sus puestas escénicas, proporcionándoles además un apoyo fraternal, un ejemplo de disciplina, solidaridad y humildad”.

Sara María, hija de Lucarmen, extendió a los presentes el ejemplo de su madre para gozar y disfrutar la vida al máximo.

“Aprendan de 'la Lucarmen', viajen, tengan experiencias nuevas, conozcan otras culturas y tradiciones, aventurense a probar comida diferente. Y a quienes son ajenos al arte les recomiendo que se expresen. Ella se expresaba en el escenario, con sus pinturas y los escritos que dejó”.

Hacia el final del emotivo homenaje Miguel del Castillo, “El Charro de Sonora”, despidió a su amiga a través del canto, al tiempo que recordó las andanzas de ambos en pequeños escenarios, plazas de rancho y auditorios nacionales, recorriendo otros municipios de la entidad como Bacanora, Mátape, Divisaderos, Tepache y Moctezuma.

“Somos los artistas de a pie, los que nos la partimos para tener un lugar en este santuario que se llama escenario y que ella lo respetó, lo amó y lo acogió hasta el último día de su vida”.

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