El Salón de la Fama sonorense: convocatoria nueva, deuda vieja.
Columna Nada Personal.
Autor: Carlos Alberto Gutiérrez Celaya.
Discursos de Campaña, Infraestructura en Ruinas: La Insensibilidad de CODESON con el Deporte Sonorense.
Aunque el calendario electoral mantenga formalmente el freno puesto, en Sonora nadie se engaña: la contienda hacia los comicios ya comenzó.
Las precampañas no oficiales, las pasarelas políticas y los discursos triunfalistas recorren los municipios buscando posicionar nombres para la gubernatura, las alcaldías y las diputaciones. Sin embargo, en el terreno donde la retórica oficial debería traducirse en realidades tangibles, como es el deporte y el desarrollo juvenil, la Comisión del Deporte del Estado de Sonora (CODESON) parece jugar en la cancha contraria a la ciudadanía.
El contraste es desolador y retrata una evidente falta de empatía y gestión directiva. Mientras los aspirantes a cargos de elección popular llenan sus discursos con promesas de apoyo a la juventud y fomento al talento local, la realidad del deporte sonorense enfrenta el desdén burocrático y el deterioro sistemático de sus espacios.
Insensibilidad Institucional: Negativa al Powerlifting en el CUM.
Un claro ejemplo de esta paradoja ocurrió con la organización del Torneo Estatal de Powerlifting Sonora 2026, programado para disputarse los días 4, 5 y 6 de diciembre. Con un cartel oficial que reúne a decenas de atletas, hombres y mujeres de distintas categorías que han entrenado durante meses, la disciplina exigía una sede con las condiciones técnicas e instalaciones adecuadas. La solicitud natural era utilizar el área de levantamiento de pesas del Centro de Usos Múltiples (CUM).
Sin embargo, la respuesta administrativa fue la insensibilidad y el rechazo. Negar un espacio público construido y destinado precisamente para la práctica y competencia del alto rendimiento no solo frena el desarrollo de atletas locales, sino que demuestra una absoluta desconexión con las necesidades reales del deporte organizado en Sonora. ¿De qué sirve contar con recintos emblemáticos si las autoridades encargadas prefieren mantenerlos bajo candado antes que ponerlos al servicio de sus propios deportistas?
La Unidad Deportiva Coloso: La Postal del Abandono.
Si la negativa de espacios es grave, el abandono de la infraestructura existente es indignante. La situación de las albercas en la Unidad Deportiva Coloso es el reflejo gráfico de la negligencia en la gestión del deporte estatal.
Las imágenes adjuntas no mienten ni admiten matices: lo que debería ser un espacio concurrido por niños, jóvenes y familias en una de las colonias más populosas de Hermosillo, hoy luce como una fosa estancada. Vasos de piscina agrietados, agua podrida de color verdoso, verdín acumulado y basura en el fondo convierten a la instalación en un verdadero foco de infección y riesgo de salud pública.
Alrededor, la maleza crece sin control sobre la tierra y la infraestructura circundante refleja años de falta de mantenimiento preventivo y correctivo.
Es una postal devastadora: albercas vacías de atletas, pero llenas de abandono. Mientras los discursos electorales promueven la prevención del delito y el rescate del tejido social a través del deporte, recintos clave en sectores populares permanecen en ruinas.
Y aquí existe un antecedente que obliga a preguntar. En enero de 2025, el Gobierno de Sonora anunció la rehabilitación de la Unidad Deportiva Coloso Alto con una inversión de 6.6 millones de pesos, incluyendo trabajos en áreas deportivas, instalaciones eléctricas, base hidráulica, limpieza general, gradas y acceso principal.
Pero si hablamos específicamente de la alberca, vale la pena exigir una explicación puntual:
¿Cuál es el proyecto para recuperarla? ¿Existe presupuesto? ¿Tiene fecha de rehabilitación? ¿Está contemplada dentro de algún programa? ¿Quién es responsable de su mantenimiento?
La Urgente Recompuesta de Prioridades
En el arranque de esta carrera política hacia las urnas, los aspirantes a la gubernatura, diputaciones y alcaldías deben comprender que la ciudadanía ya no consume discursos huecos ni cortes de listón para la foto. El deporte no es un adorno de campaña ni un renglón presupuestal para gastar en burocracia; es una herramienta de transformación social que hoy, bajo la administración actual de CODESON, padece la falta de gestión y el desinterés.
Prestar las instalaciones del CUM a los atletas de Powerlifting y rehabilitar de inmediato la alberca de la Unidad Deportiva Coloso no son favores políticos: son obligaciones institucionales mínimos. La contienda electoral ya empezó, y si quienes administran el deporte estatal continúan dándole la espalda a las unidades deportivas y a sus atletas, el costo no solo se pagará en las medallas que Sonora deje de ganar, sino en la factura que la ciudadanía cobrará en las urnas.

El Salón de la Fama sonorense: convocatoria nueva, deuda vieja.
Por otro lado, hay reconocimientos que honran una trayectoria, pero también hay pendientes que exhiben cuánto falta por hacer para honrarla como se merece.
Este 8 de octubre se dio a conocer la convocatoria 2026 para integrar una nueva generación al Salón de la Fama del Deportista Sonorense. La invitación está abierta para proponer atletas, entrenadores, directivos, cronistas y figuras del deporte profesional que hayan contribuido al prestigio deportivo de nuestra entidad. El plazo para presentar candidaturas vence el próximo 4 de noviembre.
La noticia es importante. Sonora tiene una historia deportiva que merece ser preservada, documentada y transmitida a las nuevas generaciones. Sin embargo, detrás de la convocatoria aparece una pregunta incómoda que sigue sin encontrar una respuesta satisfactoria: ¿dónde está la casa oficial del Salón de la Fama del Deportista Sonorense?.
Porque una cosa es publicar una convocatoria cada año y otra muy distinta es contar con un espacio permanente, accesible y digno donde las hazañas de nuestros deportistas formen parte de la memoria colectiva.
No hablamos de cualquier reconocimiento. Hablamos de hombres y mujeres que dedicaron años de esfuerzo a representar a Sonora, conquistar campeonatos, defender colores nacionales, formar generaciones de atletas y colocar el nombre del estado en escenarios nacionales e internacionales.
Muchos de ellos sacrificaron tiempo familiar, enfrentaron limitaciones económicas y construyeron sus carreras sin las condiciones que hoy se consideran indispensables. Sus historias no deberían depender únicamente de una ceremonia, una fotografía, una publicación en redes sociales o una placa que pocos ciudadanos tienen oportunidad de conocer.
La inmortalidad deportiva necesita algo más que un nombramiento: necesita memoria, espacio y reconocimiento permanente. Y aquí corresponde preguntar qué papel ha desempeñado la Comisión del Deporte del Estado de Sonora (Codeson), responsable de impulsar la política deportiva estatal y de coordinar las acciones relacionadas con el desarrollo del deporte.
El Salón de la Fama no debería ser solamente un proceso administrativo para recibir expedientes, integrar candidaturas y anunciar a los seleccionados. Debe convertirse en un proyecto institucional de preservación histórica, difusión y educación deportiva.
Que cualquier estudiante pueda conocer quiénes fueron las grandes figuras del atletismo, boxeo, beisbol, basquetbol, levantamiento de pesas, lucha, voleibol y tantas otras disciplinas que han dado prestigio a Sonora. Que las familias tengan un lugar al cual acudir. Que los visitantes encuentren una muestra de lo que nuestra gente ha conseguido a través del deporte y que los propios homenajeados puedan ver cómo su trayectoria permanece al alcance de la sociedad.
La crítica no pretende desacreditar la convocatoria ni a quienes trabajan para mantener viva esta institución. Al contrario: busca que el reconocimiento tenga la dimensión que merece.
De acuerdo con la información publicada este 8 de octubre, el Salón de la Fama cuenta con 230 integrantes, incorporados a lo largo de 40 ceremonias celebradas entre 1980 y 2025. Es un patrimonio deportivo considerable, pero también una responsabilidad creciente: conservar sus expedientes, reunir fotografías, documentar resultados y evitar que las nuevas generaciones desconozcan a sus referentes.
¿Dónde puede consultar la ciudadanía toda esa historia? ¿Existe un recinto estatal permanente que reúna las trayectorias de los homenajeados? ¿Qué presupuesto se destina a su conservación, exposición y difusión? ¿Hay un proyecto con objetivos, plazos y responsables para resolver la falta de una sede propia?. Son preguntas legítimas que merecen respuestas públicas.
Mientras otros espacios deportivos y culturales cuentan con instalaciones donde exhiben su historia, Sonora tiene pendiente consolidar un lugar que convierta las hazañas de sus deportistas en un legado accesible para todos.
Y no basta con que las redes sociales anuncien a los nuevos integrantes. Las plataformas digitales son herramientas necesarias, pero no sustituyen la posibilidad de recorrer una exposición, conocer una medalla, escuchar el relato de una final histórica o descubrir cómo una figura deportiva abrió camino para quienes vinieron después.
Codeson, junto con las autoridades estatales, el sector privado, las asociaciones deportivas y los propios integrantes del Salón de la Fama, podría impulsar un proyecto viable: recuperar un inmueble, habilitar un espacio dentro de una instalación deportiva existente o establecer una sede mediante un convenio institucional.
No necesariamente se necesita construir un edificio monumental. Se necesita voluntad, planeación, transparencia y continuidad. Sonora no puede conformarse con reconocer a sus leyendas una vez al año; debe garantizar que su historia permanezca viva los 365 días.
La convocatoria 2026 ya está en marcha. Ahora corresponde que, además de recibir propuestas y elegir a los próximos inmortales, las autoridades expliquen qué harán para que el Salón de la Fama tenga una casa digna y permanente.

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