Columna Nada Personal.
Autor: Carlos Alberto Gutiérrez Celaya.
Cinco años después de haber llegado al Gobierno de Sonora, Alfonso Durazo Montaño no solamente presentó su Quinto Informe de Gobierno; consciente o inconscientemente, hizo algo mucho más importante desde el punto de vista político: el primer gran balance con el que Morena buscará defender su proyecto rumbo a 2027.
Un Quinto Informe a estas alturas del sexenio no puede analizarse únicamente como un ejercicio administrativo. En política, las cifras también tienen lectura electoral. Y cuando faltan menos de dos años para la elección de gobernador, cada carretera inaugurada, cada hospital construido, cada vivienda entregada, cada punto porcentual de reducción delictiva y cada inversión anunciada, comienza a formar parte de la narrativa con la que el partido en el poder intentará convencer a los sonorenses de que la transformación debe continuar.
Durazo llegó a su quinto año de gobierno asegurando que Sonora vive “la mayor transformación de su historia” y respaldó esa afirmación con una batería de cifras importantes.
En seguridad, el dato que más peso político puede tener es la reducción de 68.2 por ciento en el promedio diario de homicidio doloso respecto de septiembre de 2021, después de que este delito alcanzara entonces uno de sus niveles más altos en tres décadas.
También destacó el crecimiento de la Policía Estatal, que pasó de 850 a más de 2 mil elementos, 923 patrullas y más de 2 mil cadetes egresados de la Universidad de la Seguridad Pública.
Si estos resultados se mantienen y, sobre todo, si son percibidos por los ciudadanos en su vida cotidiana, Morena tendrá uno de sus principales argumentos rumbo a 2027.
Porque la seguridad no se gana con discursos; Se gana cuando una familia puede salir a trabajar, cuando un comerciante cierra su negocio sin miedo, cuando un joven puede regresar a casa y cuando una comunidad recupera espacios que antes estaban dominados por la violencia.
Ahí estará uno de los principales exámenes políticos para Alfonso Durazo durante los próximos meses y colocó sobre la mesa los resultados de la política social.
Según el informe, 456 mil sonorenses han salido de la pobreza, mientras más de un millón reciben beneficios de programas y acciones gubernamentales, con una inversión anual cercana a 20 mil millones de pesos.
En vivienda, el Gobierno estatal plantea una meta de 67 mil hogares del bienestar, con más de 29 mil 300 viviendas actualmente en construcción y otras 7 mil 500 en proyecto.
El contraste presentado por el propio gobierno es contundente: durante los tres sexenios anteriores se impulsaron 726 viviendas, mientras que la administración de Alfonso Durazo asegura haber superado en cinco años esa cifra acumulada.
En educación, las cifras tampoco son menores: 736 mil becas entregadas en cinco años, una inversión superior a 3 mil 700 millones de pesos, además de millones de uniformes y libros de texto.
Y en salud aparece otra cifra políticamente relevante: 10 hospitales construidos en cinco años, frente a nueve durante los 30 años anteriores, con una inversión superior a 17 mil millones de pesos y un incremento de 90 por ciento en la capacidad de camas hospitalarias.
Son números que, bien comunicados, pueden convertirse en un poderoso argumento electoral.
Pero aquí aparece la pregunta incómoda:
¿Las cifras gubernamentales se han convertido ya en percepción ciudadana?
Porque una cosa es construir una carretera y otra que el ciudadano perciba que su traslado mejoró. Una cosa es anunciar hospitales y otra que el paciente encuentre medicamentos, médicos, especialistas y atención oportuna.
Una cosa es reducir estadísticamente los homicidios y otra que una colonia deje de sentirse insegura. Y precisamente ahí estará la batalla política de 2027.
El tablero ya se mueve
Aunque oficialmente todavía no existen candidaturas definidas para la gubernatura, la sucesión ya comenzó.
Morena parte con una ventaja evidente: gobierna Sonora, tiene la estructura del poder estatal y federal, cuenta con la Presidencia de México y tiene una marca electoral que continúa siendo competitiva en la entidad.
Pero también enfrenta un problema natural para cualquier partido en el poder: la sucesión siempre genera competencia interna.
El gobernador Durazo tendrá que administrar no solamente la relación con sus adversarios, sino también las aspiraciones de quienes quieren convertirse en su sucesor.
Entre los nombres que han aparecido en el escenario político sonorense se encuentran perfiles de Morena como Lorenia Valles Sampedro y Javier Lamarque Cano, además de otros actores que podrían levantar la mano conforme se acerque el proceso.
No significa que alguno de ellos tenga hoy la candidatura asegurada, solo que forman parte de una conversación política que irá creciendo.
Y aquí está una de las claves:
Morena tendrá que evitar que la competencia interna termine convirtiéndose en una fractura, porque el enemigo electoral en 2027 podría no estar solamente enfrente. Podría estar adentro.
Por cierto, gran decepción, respecto a Codeson, que dirige Erubiel Durazo, el Gobernador de Sonora, no destacó logros importantes. En resumen, así está el deporte estatal.
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