Kiosco Mayor


De Francisco Rodríguez

Se va un año y viene la esperanza de otro

*Feliz Navidad a todos

La época navideña es para muchos, la mayoría, la más esperada porque el ambiente de amor envuelto en regalos, reuniones, comidas y la apetecida cena del 24 y el baile del ultimo día del año, nos hace olvidar penas y frustraciones vividas durante casi 12 meses y, además, nos abriga la esperanza de un año mejor.

Deseamos salud, paz, armonía y un mejor porvenir a la familia y amigos. Nuestros corazones se abren y exhibimos solidaridad con todos aquellos que se cruzan por nuestro camino. Es, nadie la puede negar, la época del año de más amor, caridad y solidaridad. Olvidamos problemas, rencores y engrandecemos nuestro amor a las personas, es el momento de reconciliaciones y reconocimientos a quienes nos rodean.

Los niños están ansiosos de la llegada del 24, de la “Noche Buena”, esperando el amanecer del 25 para abrir sus regalos. Nada comparable con esa alegría infantil y el goce por sus juguetes. Las cenas tradicionales en el mundo son distintas, incluso en México, pero en nuestra estado no varían mucho. Siguen siendo los tamales, el menudo, el pavo, la pierna de puerco al horno, los buñuelos, lo reinante en las mesas sonorenses.

Oraciones de agradecimiento por el pan en nuestras mesas y el ruego porque no les falte a nadie en el mundo. La tolerancia es mayor, el agradecimiento es sincero y es honesta la promesa de ser mejores el siguiente año, abandonando vicios y actitudes negativas.

Se deja de lado la política, la imperante corrupción de muchos funcionarios y gobernantes que prometieron integridad en sus funciones; nos olvidamos de promesas incumplidas, de engaños, de simulaciones de los que ahora conducen el país y lograron su voto mediante promesas de un cambio para mejora de las mayorías. Sabemos del engaño, pero ni eso frustra la felicidad que debemos gozar en la época navideña.

No importa abusar del consumismo que habrá de agotar el límite de crédito de nuestras tarjetas bancarias o departamentales, comprometiendo el ingreso futuro a pagos de artículos tal vez frívolos que solo sirven para satisfacer el ego del momento, siguiendo patrones de consumo alentados por la publicidad televisiva o por el vecino al que vemos estrenando auto o adquiriendo lujos innecesarios.

De cualquier manera, es la época de mayor gozo y debemos disfrutarla y celebrarla en familia, con los seres queridos. A todos les deseo pasen estos días en armonía, llenos de salud, amor y de esperanza.

Nos vemos en enero del 2020.

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