¿Son los EU abanderados del capitalismo salvaje?


Ricardo Valenzuela

Hace un par de años se publicó un libro exponiendo el mito oculto detrás de aquellos que arremeten contra los EU como ese ogro come pobres, explotador, insensible, al que solo le importa las riquezas de otros para arrebatárselas. El mensaje fue alarmante y en mucho explica el surgimiento de Trump quien, ante la sorpresa mundial, con todas las apuestas en su contra llegaría al poder. http://counters.libertaddigital.com/img/none.png?cpn=68677&type=o&section=ECO_DAunque esa definición es más a la medida y con la cual se puede definir al Estado Profundo que, durante mucho tiempo, ha sido propietario de esas acciones y ahora combate la contra ofensiva de Trump.

La tierra de los hombres libres ha dejado su otrora gran orgullo, amor por la libertad e individualismo, y se ha convertido en una nación de mantenidos, denuncia Nicholas Eberstadt en este libro que se titula precisamente así. Deja luego por los suelos el mito de que EU es el ogro neoliberal que se come sin pelar a los niños, los viejos y demás gente de mal vivir productivo.

“The Land of the Free” ya no es “the home of the braves” sino una nación de mantenidos, un paraíso de gorrones, de los que saben cómo sacar la leche a las tetas del Estado, de esos que no suelen ser los más lo necesitados sino los más vivos y más amigos del dueño de la chequera, o sea, de los políticos en turno y de los miembros de la sacrosanta casta funcionarial. Esto, no es, dice Eberstadt, sin dejar de pensar en los padres fundadores y puede que hasta en la madre del monstruoso New Deal, FDR, una reveladora enseñanza comparada con algunos de sus sucesores.

En los últimos cincuenta años el aparato estatal americano ha experimentado una transformación radical y fundamental en algunas áreas básicas –su tamaño, sus atribuciones, sus guerras, incluso sus propósitos–El Estado norteamericano de inicios de la década de 2015 sería difícilmente reconocible para Jefferson, Jackson, Coolidge o Cleveland.

Al parejo del Estado se ha transformado una sociedad que parece ya no le importa limitar al poder y salir a la búsqueda privada de la felicidad, sino violentamente exigir prebendas, garantías, protecciones, derechos que solo consisten en despojar al prójimo, visto como la vaca que todos ordeñan o el pagador, y sufren el despojo de parte del estado para pagar culpas de perezosos, vivales y la corrupción del gobierno.  ¡El grito libertario Leave us alone! (déjenos en paz) se ha tornado en un estruendoso adelante Clinton, Obama o Bush, colócanos a todos en el club de mantenidos y veremos qué va a suceder con esas risitas republicanas. Porque también, apunta el autor, George W. y otros republicanos como Hoover, Nixon y Ford se cuentan entre los presidentes que más han cebado al monstruoso Leviatán.

EU durante más de medio siglo ha estado construyendo un esquema similar al que mantiene a gran parte de Europa en una región muy piadosa y generosa, pero que ha estancado su crecimiento y se ha endeudado para heredar a generaciones futuras un rompecabezas al que le faltan muchas piezas. Al mismo tiempo, su nivel de vida ha sufrido tanto que, tal vez, muy pronto todos los segmentos de su población necesiten formarse en la lista de gorrones. Y ¿Quién va a producir?

Y para iluminarnos presenta los datos:

En 2015, los subsidios y subvenciones representaron el 20% del ingreso personal del americano medio.

En 1960, las transferencias públicas a los individuos totalizaron 24.000 millones de dólares, más de cien veces menos que en 2015: los 3.2 billones de ese año superaron el PIB de Italia, la octava economía del mundo.

En los últimos veinte años, los subsidios y subvenciones han crecido dos veces más que la renta per cápita.

Uno de cada dos norteamericanos vive en un hogar en el que se percibe al menos un subsidio o subvención, cuando a principios de los años 80 no lo hacía ni el 30% de la población. La mayoría de los votantes vive en hogares subsidiados y votan por más chichi.

El 98% de los hogares con ancianos y el 45% de los hogares con menores de 18 años reciben ayudas públicas de varios tipos.

Medicaid y Medicare, programas que no existían en los años 60, se comieron 1.5 trillones de dólares en 2015. Por cierto, Medicare tiene obligaciones sin financiar por valor de 40 trillones de dólares, aunque algunos elevan la cifra hasta los 70 trillones y alguien tiene que responder y pagar.

Al inicio del siglo 20 el gobierno consumía el 5% del PIB, pero en estos momentos se ha situado en casi el 50%

De la moral del trabajo se ha pasado a la de la hueva y el sablazo, insiste Eberstadt, que aporta más datos abracadabrantes:

En 2009, el número de familias que recibieron ayudas para aliviar la pobreza triplicó el porcentaje oficial del año anterior.

En 1960, unos 455.000 trabajadores recibieron pagos federales por incapacidad. En el 2015 la cifra se había multiplicado ridículamente hasta los 10.2 millones. En 2011 no dejó de crecer sumando otros 8.6 millones.

En 1960 había 150 trabajadores por cada incapacitado. En 2015, había 28... y bajando.

En 2015 había más americanos recibiendo subsidios por incapacidad que trabajando en construcción, transporte o almacenaje, y casi tantos como los trabajadores en el sector manufacturero. En diciembre de 2015, por cada 100 trabajadores industriales había 93 individuos cobrando del Old-Age y seguro para deshabilitados.

Entre 1996 y 2015 Estados Unidos generó –fuera del sector agrícola– 9.8 millones de empleos privados... y 6.1 millones de receptores de subsidios por incapacidad.

En diciembre de 2015, de los 8.6 millones de beneficiarios del Oasdi, 2.9 millones padecían "alteraciones anímicas" y otros 3.5 millones dolencias relacionadas con "el sistema musculoesquelético y el tejido conectivo".

Todo esto es verdaderamente aterrante, porque sucede en un país que no ha vivido guerras en su territorio desde hace casi dos siglos y que disfruta de una calidad de vida excepcional; en un país donde la esperanza de vida al nacer ha aumentado 12 años entre 1960 y 2009, donde el porcentaje de fallecimientos entre los individuos de entre 18 y 65 años ha caído del 26 al 10 en el mismo periodo. Pero también un país en el que gorrear se ha convertido en una industria con diferentes tipos y escalas de gorrones. Y claro, en ese proceso la burocracia encargada de la “guerra contra la pobreza” se ha multiplicado al infinito lo mismo que sus proveedores.

Esto nos hace temer que la célebre Declaración de Independencia que fuera la admiración del mundo, sea sustituida con la Declaración de Dependencia y que nadie aparezca para poner fin a esta bacanal pero que, proféticamente se ha venido pidiendo, y con urgencia ya debería estar campeando por las tupidas selvas de mantenidos individuales o corporativos. Finalmente, el peligro es que EU puede transformare, como Europa, del feroz guerrero de las cruzadas combatiendo guerreros musulmanes, vikingos, mongoles, en hordas violentamente exigiendo del gobierno que los mantenga y también mantenga a sus gorrones importados: ¿del águila brava al gorrión o gorrón mantenido?

Ese fue el panorama que provocó a Trump al abandono de sus negocios para ir al rescate de un país gravemente enfermo…..y lleno de gorrones.

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Los grandes hombres son como las águilas. Construyen sus nidos en una majestuosa Soledad. Porque un alto grado de intelecto tiende a convertir al hombre en un ser antisocial.

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