Logran implantar recuerdos en un ave para enseñarle nuevas canciones


Mediante un dispositivo implantado en el cerebro del ave, los investigadores consiguieron que las notas del canto duraran lo mismo que cada impulso de luz.

Un grupo de investigadores del centro médico de la Universidad de Texas Southwestern realizó una serie de experimentos que les permitió implantar recuerdos en el cerebro de las aves diamantes cebra (Taeniopygia guttata) para controlar las regiones de su cerebro y que condicionan la expresión de su canto.

El proceso se realizó mediante técnicas de optogenética, que consisten en alterar genéticamente determinadas células diana, en este caso las neuronas de la región que se activa durante el aprendizaje de las vocalizaciones (por lo general, el proceso es aprendido por medio de los padres del ave) para activarlas o inhibirlas mediante impulsos de luz, indica Fayer Wayer.

Dispositivo implantado en el cerebro

De este modo, mediante un dispositivo implantado en el cerebro del ave, los investigadores consiguieron que las notas del canto duraran lo mismo que cada impulso de luz, modificando la forma en que lo aprendían.

“Esta es la primera vez que hemos identificado estas regiones del cerebro que codifican recuerdos que afectan al comportamiento, esos recuerdos que nos guían cuando queremos imitar algo, ya sea hablar o tocar el piano”, explicó Todd Roberts, líder del equipo de neuro-científicos.

Luego agregó: “Los hallazgos nos han permitido implantar estos recuerdos en las aves y dirigirlas en el aprendizaje de nuevas canciones. Es algo sorprendente”.

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Una vez que el conductor llegó al punto, el “pasajero” herido abordó el vehículo y fue llevado al centro de rescate animal que, al enterarse su personal de la peculiar historia no dudó en compartirla en Facebook agradeciendo a Tim por tomarse el tiempo para su amable gesto.

Cómo aprendemos a hablar

Mapeando con detalle los procesos neuronales que intervienen, los investigadores no solo pretenden conocer mejor cómo aprenden a hablar los humanos, sino identificar genes específicos que afectan estas áreas y que se expresan de manera anómala en pacientes con problemas de vocalización, incluidas algunas formas de autismo.

Los científicos reconocen que aún no son capaces de manipular el proceso completo de aprendizaje, solo la duración de las sílabas, pero aspiran a poder modular otros aspectos como el tono o el orden en el que las aves emiten cada nota, con el objetivo de identificar los detalles que les llevan a aprender a vocalizar sus sonidos y cantos.

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