De Primera Mano


Por Francisco Javier Ruiz Quirrín

El Ejército Mexicano, verdadero equilibrio

TODO QUEDÓ dibujado en las últimas horas para dejar claro que los altos mandos de las fuerzas armadas de México, establecieron una orden a la tropa que no es exactamente la sugerida por el Presidente de la República.

Y es que existe el límite de la paciencia, sobre todo tratándose del estricto cumplimiento de la Ley, de la que nada ni nadie puede pasar por encima de ella.

Desde la comandancia general de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la Secretaría de la Marina Armada de México, de dio la orden de que ante una agresión que ponga en peligro la vida de los soldados del ejército mexicano, se estaba en libertad de responder, inclusive con sus armas.

Esta instrucción dio un vuelco a la actitud presidencial asumida en toda agresión, vergonzante e indigna a los soldados del ejército mexicano, por grupos delincuenciales en varias regiones del país.

Los mexicanos hemos visto cómo la tropa ha sido desarmada, secuestrada, insultada y hasta golpeada por maleantes, bajo la orden de no responder de ningún modo, actitud que ha sido calificada por el Presidente López Obrador como “valiente y prudente”.

Sin embargo, la más reciente de las agresiones al descubrirse en Puebla un almacén del huachicol por parte del ejército y verse éste último envuelto en maldiciones y golpeteos, fue la gota que derramó el vaso y por fin, se dio la orden, no desde Palacio Nacional, sino de los altos mandos de la Sedena y SeMar, de responder cuando se advierte un riesgo a la integridad física de los soldados.

Esto muestra a la opinión pública, cuando menos un par de mensajes.

El primero, que las fuerzas armadas nacionales, a la par de la institucionalidad, obediencia y disciplina al Presidente de México, comandante supremo del ejército, no están dispuestas a continuar poniendo “la otra mejilla” en las agresiones sufridas en forma directa por parte de delincuentes.

Seguir tolerando esa situación, además de indigna y vergonzante, es un pésimo mensaje del Estado Mexicano a la sociedad, que en nada abona al reto de alcanzar la paz y la seguridad en nuestro país.

Segundo, que el Ejército Mexicano es un verdadero punto de equilibrio entre los poderes en México. Si bien es cierto que de acuerdo a la Constitución, son leales al comandante supremo de las fuerzas armadas, -al Presidente de la República-, también son capaces de tomar sus propias decisiones en base a la Ley, movidos sobre todo porque ante la falta de cumplimiento del Estado de Derecho, están obligados a hacerlo respetar.

… Y porque la paciencia también tiene su límite.

MUUUY Lamentable desde todos los puntos de vista, arrastrar a inocentes dentro del juego de intereses de los delincuentes… Es una verdadera tristeza constatar que esos escenarios los tenemos ya en Sonora… Hace una semana, en Hermosillo, dos pequeñitos se intoxican con “Cristal”, una droga que sus mismos padres distribuían, según información de la Fiscalía General de Justicia…

Después, hace un par de días, un niño de siete años muere víctima de quemaduras en el noventa por ciento de su cuerpo, mientras su hermanita, de tan sólo dos años, debió trasladarse al hospital Shriner´s, de California, para tratar de salvarle la vida… Consecuencias de un incendio en su hogar en Empalme… Y todo porque sus mayores están envueltos en la delincuencia… Aquí es cuando deberíamos preguntarnos, ¿Qué clase de sociedad hemos creado?

POR CIERTO, una verdadera obra trascendente en Sonora sería la construcción de un hospital para víctimas de incendios… No hay ninguna institución local, ni pública ni privada, para quemados… Tenemos qué viajar a California o a otro lugar de los Estados Unidos para tratar de forma especializada a personas con quemaduras… Asi ocurrió con los niños ABC… Así ha ocurrido con otros casos y así seguirá ocurriendo mientras no tengamos una mente visionaria que gestione un beneficio de tal magnitud.

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