Campamento en Hermosillo cambia vida de Sandra Bustamante; integró misión del agujero negro


Con tan sólo nueve años de edad un campamento de scouts en Hermosillo, Sonora marcaría de por vida a Sandra Bustamente González, hoy especialista en instrumentación astronómica.

''Hace millones de años la luz salió de las estrellas por la enorme distancia que nos separa de ellas, es decir, que todo ese maravilloso cielo era ver el pasado'', fueron las palabras del guía de la excursión que Sandra recuerda y compartió con el diario The New York Times.

Bustamante González, se dijo orgullosa de ser parte de la operación de la NASA en la que se logró fotografiar un agujero negro por primera vez, hecho que definió como ''un sueño hecho realidad''.

Egresada del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INOE) en San Andrés Cholula, Puebla y con el grado de maestría, ella junto a siete investigadores mexicanos más integraron el grupo de más de doscientos científicos que comprendieron el Telescopio Horizonte de Eventos (EHT), una operación mundial en la que ocho radio telescopios se enlazaron para hacer realidad las observaciones del pasado miércoles, luego de dos años y un sin fin de cálculos, la humanidad apreciara una imagen de un hoyo negro.

Desde abril de 2017, Estados Unidos (Hawái y Arizona), México, Chile, España, la Antártida fueron los puntos fijados para el Telescopio del Horizonte de Eventos por lo que se requirió de una sincronización perfecta para una misión exitosa.

Ayer la NASA reveló la primera imagen que lograron capturada de un agujero negro, obtenida gracias al algoritmo de Katie Bouman y junto a un extenso equipo que contribuyó, entre ellos los que hubo participación mexicana, no solamente por el aporte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El GTM —observatorio mexicano que aportó al proyecto—, está a 4 mil 600 metros sobre el nivel del mar en la cumbre del volcán Sierra Negra en Puebla. En él, Bustamante junto a sus paisanos y científicos Édgar Castillo y David Sánchez-Argüelles, coordinaron acciones en el cuarto de control.

La tarea de Bustamante González fue alistar y monitorear los receptores, un elemento imprescindible para lograr la observación pues directamente es donde llega la luz.

''Para que esos instrumentos tengan la precisión necesaria deben estar enfriados a temperaturas criogénicas'', puntualizó la joven para el NYT.

Además la crecida en Hermosillo añade que debió trabajar con antelación en el proceso de enfriamiento del equipo para que estuviera listo para el día de la misión.

''Estamos hablando de 14 o 16 grados kelvin y para poder llegar a esas temperaturas se tienen que enfriar por lo menos uno o dos días antes''.

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