Arranca hoy la Serie Mundial


En una década donde los encuentros de la Serie Mundial han lucido mediocres en el papel, este debería ser uno de los duelos con mayor pedigrí en la memoria reciente.

Cuando la Serie Mundial abra este martes entre los Astros de Houston y los Dodgers de Los Ángeles, será un acto final apropiado para una de las postemporadas más apiladas de todos los tiempos. Ambos, L.A. y Houston alcanzaron triples dígitos de victorias en la campaña regular --solo la octava vez que dos equipos con esa cantidad de victorias se enfrentan en el Clásico de Otoño y la primera vez que ocurre desde 1970-- y los dos lucieron históricamente dominantes en varios momentos durante la temporada.

 

En una década donde los encuentros de la Serie Mundial han lucido mediocres en el papel, este debería ser uno de los duelos con mayor pedigrí en la memoria reciente.

Una manera con la que podemos medir esto es mirar las posibilidades que los dos últimos equipos que permanecen con vida sean los más talentosos en el beisbol, utilizando un método del profesor de Villanova, Jesse Frey, introducido en 2004.

El beisbol es un maravilloso deportes, incluso después de 162 juegos --o algo cercano a los diez mi1 partidos, realmente-- no tenemos una gran idea de quiénes son realmente los equipos más talentosos.

La mayoría de los años, no hay muchas posibilidades de que la Serie Mundial incluso contenga el mejor equipo real de MLB, mucho menos que enfrentaría a los dos mejores equipos entre sí.

Este año, sin embargo, es diferente. Más que en cualquier otra temporada de esta década, hay una posibilidad legítima de que el ganador de los Dodgers-Astros sea realmente el mejor equipo del beisbol, sin importar quién termine prevaleciendo.

Deberíamos disfrutarlo mientras dure: tan recientemente como hace unos años, solo había un 24 por ciento de posibilidades de que la Serie Mundial contuviera un par de los mejores 10 equipos, mucho menos los mejores dos equipos. Pero con el béisbol de repente convirtiéndose en una meritocracia otra vez en los últimos dos años, hemos sido tratados con enfrentamientos mucho más fuertes en la Serie Mundial, y ninguno mejor que este.

Para los Dodgers, su banderín de la Liga Nacional representa un descanso con muchos años pasados brillando en la temporada y decepcionando en los playoffs.

En algún momento de cada postemporada de 2012-13, 2013-14, 2014-15 y 2015-16, Los Ángeles no fue peor que un favorito para ganar la Serie Mundial de acuerdo con los pronósticos de Las Vegas. (También hubo mucha gente inteligente que argumentaba que LA debería ser favorecida también esta temporada). Pero a pesar de su talento obvio --y la costosa plantilla-- los Dodgers perennemente encontraron la manera de quedarse cortos.

Hasta este año.

Los Dodgers han dominado a fondo los playoffs gracias a Justin Turner, un bullpen imbatible (liderado por Kenley Jansen), la adquisición de Yu Darvish a mitad de temporada y la redención de Yasiel Puig, entre otras historias. Pero también han recibido contribuciones importantes de fuentes poco probables.

Como señaló Jonah Keri, la narración de Los Ángeles se trata tanto de héroes inverosímiles como Enrique Hernández, el jardinero de cuarto año (que apenas gana más que el salario mínimo de la liga) que bateó tres cuadrangulares para ayudar a L.A. a eliminar a los Cachorros de Chicago y sus grandes nombres.

Ahora, Los Ángeles se encuentran como favoritos de la Serie Mundial una vez más, pero esta vez en octubre, no en marzo. “[Los Dodgers] encabezaron las Grandes Ligas en victorias por una razón”, dijo el lanzador de Houston, Dallas Keuchel, tras la victoria de su equipo el sábado por la noche. “Ganaron muchos juegos seguidos en la mitad de la temporada”.

Keuchel se apresuró a señalar, sin embargo, que sus Astros son un gran equipo por derecho propio: “A ellos no se les debe tomar a la ligera, pero a nosotros tampoco”.

El camino de postemporada de Houston fue mucho más difícil que el de los Dodgers. En lugar de cruzar con apenas una sola derrota como hizo L.A., los Astros necesitaron cuatro juegos para eliminar a los Medias Rojas de Boston y fueron tuvieron que batallar en siete juegos con los prometedores Yankees de Nueva York.

En el camino, surgieron muchas razones para preocuparse, incluyendo un bullpen desvencijado y un preocupante tramo de cinco juegos contra Nueva York en el que Houston anotó tan solo 1.8 carreras por juego.

Pero esta sigue siendo la misma alineación que lideró a las Grandes Ligas en anotaciones durante la temporada regular. (Incluso mientras se derrumba frente a los Yanquis, Houston golpeó la pelota con fuerza).

Los Astros con talentosos bateadores derechos también enfrentarán a un equipo de lanzadores de los Dodgers que es mucho más zurdo que el de los Yanquis que les causó problemas.

En el otro lado de la bola, el as de Houston Justin Verlander es casi tan astuto como lo ha sido desde sus días como JMV. Y para aquellos que se preguntan sobre el prolongado descanso de los Dodgers, eso podría no ser tan beneficioso como se podría pensar: desde 2006, el equipo que aseguró primero su campeonato de liga ha perdido 10 de 11 Series Mundiales.

En otras palabras, esta Serie Mundial debería ser cerrada, y bien podría terminar cayendo en el grupo de las mejores de todos los tiempos.

 

Por supuesto, un gran enfrentamiento en el papel no siempre se traduce en un memorable duelo de campeonato; por el contrario, a veces un enfrentamiento débil en el papel produce resultados emocionantes. Pero basado en lo que sabemos ahora, este emparejamiento de Astros-Dodgers parece ser la mejor manera de terminar un año en el que los equipos de élite del béisbol fueron inusualmente dominantes durante toda la temporada.

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