Convención elegirá a candidato del PRI; definen proceso en menos de 2 minutos


Congrega Consejo Político Nacional a gobernadores, diputados, senadores y expresidentes del partido.

El ritual en el auditorio Plutarco Elías Calles –“liturgia”, a decir del presidente Peña Nieto– para elegir al candidato del PRI a la presidencia de México en 2018, empezó a las 14:14. En un minuto y 45 segundos, el senador Ernesto Gándara y más de 500 consejeros políticos nacionales convalidaron que su representante emerja de una Convención de delegados.

Los aplausos de cientos de priistas tronaron estruendosamente. Se mezclaron con los atronadores tamborazos cetemistas y la repetición al unísono de “¡va-mos- a-ga- nar- va-mos- a-ga- nar- va-mos- a-ga- nar!”

Tan pronto como los ánimos atemperaron, Enrique Ochoa Reza, líder priista, con un catarro indomable, fue hasta el atril para el speech final de la XLI Sesión Extraordinaria del Consejo Político Nacional del PRI.

Después de apapachar a toda la feligresía: diputados, senadores, gobernadores, sectores, militantes, expresidentes y presidentas de su partido, Ochoa modificó el tono de carro completo en el que se había subido durante la XXII asamblea priista.

“Este Consejo Político Nacional ya se pronunció: el PRI ha definido el método de selección de candidaturas para las diputaciones federales, las senadurías y la Presidencia de México, y vamos a ganar las tres. Dimos ya el banderazo de salida. El método aprobado es la Convención de Delegados. Es un mecanismo que el PRI ya ha utilizado con éxito en el pasado reciente. Es un mecanismo que nos ha dado importantes triunfos electorales en unidad”, dijo.

Dulce María Sauri, expresidenta nacional del PRI cuando este partido perdió la presidencia por primera vez, y a quien le tocó organizar una interna entre Roberto Madrazo y Francisco Labastida, está de regreso después de un autoexilio de las tareas partidistas, de las cuales fue crítica inclusive, pero ahora se mostró complacida con el mecanismo de selección de candidato.

El argumento de la yucateca –que por cierto, recibió trato de hija pródiga: ella clausuró la sesión–, es que “no conviene una elección abierta a la militancia, porque se gasta mucho dinero”. En el PRI calcularon que un proceso así significaría un gasto de 100 millones de pesos, que los descapitalizaría para la contienda constitucional.

–¿Y el dedazo? –se le preguntó a Sauri.

–El dedazo es un mito. Porque en torno a él hay un consenso, si no, la maquinaria cruje, como pasó en 1994.

Después del asesinato de Luis Donaldo Colosio, el 23 de marzo de 1994, el presidente Carlos Salinas de Gortari decidió que el sustituto del sonorense fuera Ernesto Zedillo…

 

En las butacas del auditorio donde se celebró ayer el comienzo de la “liturgia” priista había un puñado de gobernadores: Claudia Pav-lovich, de Sonora; Alfredo del Mazo, del Estado de México; Alejandro Moreno, de Campeche; Rolando Zapata, de Yucatán; Rubén Moreira, de Coahuila; Quirino Díaz, de Sinaloa, que en cuanto recibió una llamada de esfumó; y casi al final, a unos 5 minutos para que acabara el rito, llegó barriéndose el mandatario de Guerrero, Héctor Astudillo, y muchos otros como Gustavo Sotelo, de la comisión redactora de estatutos del PRI.

Pero incluso entre los priistas tuvo que haber una explicación de lo que es la Convención de delegados que habrán de elegir a su candidato presidencial, y es la siguiente: se van a elegir delegados en cada comité municipal, estatal y en el comité nacional. Aún no se conoce el número de delegados; se sabrá una vez que se defina la convocatoria, que se publicará en un mes. Los delegados de la convención saldrán de entre los consejos políticos municipales, estatales y de los 700 consejeros políticos a nivel nacional.

Será una especie de democracia dirigida. Donde no le sueltan la rienda al caballo, no vaya ser que se desboque.

Además, en el PRI hacen cálculos para que a esa Convención de delegados llegue un solo aspirante, algo similar a lo que sucedió en la elección interna de Enrique Peña Nieto, que Manlio Fabio Beltrones declinó, previo al proceso interno. También buscan que antes se formalicen las llamadas pasarelas, donde quienes aspiren ser candidatos presidenciales expongan sus ideas sobre el futuro de México.

En la parte final del mensaje de Ochoa Reza, ante la algarabía priista, el líder partidista subrayó un cariz más humilde en su discurso.

“El PRI está en la inercia ganadora, así lo registran hoy las encuestas, pero no es momento de triunfalismos. Es momento de redoblar el paso. El tamaño del reto exige lo mejor de nosotros mismos. Vamos por el debate a favor de la nación. Los priistas queremos ser protagonistas en la siguiente etapa del desarrollo nacional para seguir construyendo, con todos los mexicanos, el país fuerte, libre y democrático que deseamos para nuestros hijos”, dijo.

CONSEJO PRIISTA ES FARAMALLA: AMLO

Andrés Manuel López Obrador, presidente de Morena, calificó de faramalla la reunión del Consejo Político Nacional del PRI para definir el método de selección de su candidato a la Presidencia.

El aspirante presidencial sostuvo que el cónclave priiosta es sólo “un destape” más en la historia de ese instituto político, sólo que sin Fidel Velázquez, ex dirigente de la CTM.

“Van a hacer la faramalla de que se van a reunir ahí, algunos bien aleccionados, y luego va a salir el presidente del PRI o el dirigente de un sector, o tres o cuatro o cinco representantes, a decir: el más idóneo, con el que podemos enfrentar al populismo, y para que México no padezca como está sufriendo el pueblo de Venezuela, y para que no tengamos un mesiánico (...) necesitamos un hombre como Meade”, dijo López Obrador.

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