Reflexiones Libertarias


La historia del nacimiento de EU como nación, debería de ser un caso-estudio para las universidades del mundo, en especial para aquellas que ofrecen programas de administración pública, filosofía y economía. De esa forma se podría neutralizar el veneno socialista que reciben las generaciones que se preparan, contaminándolos con las mismas ideas que cincelaron las mentes de quienes han llevado al planeta a punto del holocausto, y siguen aferrados a ellas. Sería también la oportunidad de formar verdaderos líderes, que a futuro tomen las riendas de países deprimidos desde su nacimiento, para, cambiando las recetas, llevarlos hacia la paz, libertad y prosperidad. 

 

Si los grandes creyentes en los mercados libres y la ética en la política, pudieran resucitar a un presidente de EU para enfrentar los graves problemas que hoy vive el país, sin lugar a dudas regresarían a la vida a Grover Cleveland. Él fue el último abanderado de esas ideas nacidas en el Congreso Continental rebelde liderado por Thomas Jefferson, de donde emanara el mapa que llevaría a los EU a la grandeza en libertad. Pero además de esas ideas, Cleveland portaba atributos que, entre los líderes modernos, son productos muy escasos: Él era un hombre íntegro y decente, entendía con gran claridad la economía, amante de la libertad, del libre comercio y, lo más importante, sabía decir no.

 

Aun los conservadores que tanto gritan la bondad de los mercados libres, es común observar cómo en sus gestiones aplican todo lo contrario. Nixon le dio a los EU el dinero Fiat, el control de precios y salarios. Bush II se dio a incrementar la planeación central de Medicare para incluir las drogas prescritas para adultos mayores, después se dedicó a crear guerras cuyos costos han sido infernales. Conservadores y estatistas por igual, durante los últimos 70 años se han dedicado a gastar y endeudar el país, mientras dan filo a la espada de Damocles pendiendo sobre EU. Ello nos demuestra que el Jeffersionismo ha fenecido y continuará la bacanal del voto-gasto-impuesto.

 

En contraste, durante sus dos administraciones, Cleveland se dedicó a vetar cientos de leyes que incrementaban el gasto del gobierno, sin sucumbir a la tentación política ya fuera envuelta en patriotismo, o, historias cuajadas en lágrimas. Después de la guerra civil los saqueos a la Tesorería, disfrazados de patriotismo, eran muy comunes y rutinariamente aprobados. La unión de veteranos de guerra, por ejemplo, se había convertido en un poderoso grupo de intereses especiales. Los gastos y sus pensiones se habían incrementado 500% en los últimos 20 años. Pero ¿Quién podría decir no a un patriota veterano pidiendo una pequeña compensación adicional? ¡Cleveland pudo!   

 

En el caso de un grave problema que provocaba la sequía en Texas, arruinando las siembras de agricultores, en 1887 el congreso aprobaba legislación para apropiar recursos y los agricultores pudieran solventar sus desgracias. Cleveland la vetaba afirmando: “La responsabilidad y la caridad de nuestros ciudadanos, es algo en lo que podemos confiar para ayudar, en circunstancias muy especiales, a quienes lo necesiten. Porque este tipo de ayudas no deben ser la función de un gobierno”. La sociedad civil salió en apoyo y los agricultores sobrevivieron.

 

En una época en la que el gobierno de EU generaba importantes superávits en su presupuesto, Cleveland negaba esa ayuda. ¿Era Cleveland un hombre cruel y descorazonado? ¿Era el mismo hombre que, con recursos personales, hubiera apoyado tantas causas caritativas como el Instituto para la Educación de Ciegos de Nueva York y muchas otras? Definitivamente era el mismo, pero un hombre muy lejos de ser el demonio que dibujaban los estatistas.

 

Cleveland nos daba una lección que debería ser pauta para los politiquillos de esta época. El simplemente entendía algo que los congresos de hoy día no entienden. Tenía muy claro cuál era la función del gobierno que, la constitución con claridad  lo definiera, y debería limitarse a la protección de vida, libertad y propiedad. Si en estos momentos el estuviera vivo para atestiguar la forma en que se abandonaron los principios que le dieran vida a la nación, pasaría a afirmar; “se los dije”.

 

Cómo la noción de que el ingreso de la gente pertenecía a ellos, no el gobierno, se convirtió en lo opuesto en donde se piensa que su ingreso pertenece a la nación, y el  gobierno decide qué porcentaje la gente puede mantener. Cómo el abandono de esos principios han logrado la gente acepte la fábula en la cual, el gobierno se hará cargo de ellos, pero controlándolos y controlando su ingreso. Los fundadores se espantarían al atestiguar la red socialista con la que se aprisiona la nación entera: Seguridad Social, servicios de salud, vivienda pública, escuelas públicas, bienestar social, control pretoriano del comercio e inmigración, regulaciones a la economía y, por supuesto, impuestos para financiar la nueva prisión de los americanos.

 

Con sus famosos vetos, Cleveland advertía del peligro latente cuando no se tiene claro la “limitada misión” del gobierno federal. Él pensaba que ningún presidente ni el mismo congreso, deberían de exprimir la Constitución hasta hacerla confesar que la ayuda para todos los desastres, era responsabilidad del gobierno federal. Con su famosa afirmación; “aunque la gente apoye al gobierno, no es obligación constitucional del gobierno apoyar y soportar a la gente”, pensaba se debería de aprender la lección. “Si los gobiernos siguen ese camino, al final solo encontraran fracasos”.

 

Con visión profética Cleveland advertía contra la situación actual de EU. Una deuda de $20 Trillones de dólares, una carga impositiva diez veces mayor que en la era de Cleveland, y un legado de “programas de ayuda” que han creado una capa de dependencia y familias disfuncionales. Billones de dólares para “soportes corporativos” que han logrado el mismo resultado en las empresas privadas. El trataba de decirles a los ciudadanos que el gobierno no tiene nada que dar, excepto lo que antes expropia a alguien más. Sin embargo, en cierto punto del camino nos confundimos pensando que el gobierno debe ayudar a todo mundo, porque tiene una fuente inagotable de dinero, es más rápido y más efectivo que la sociedad civil.

 

El mensaje de Cleveland era mostrar, cómo la ayuda de los gobiernos promueve la expectativa de una protección paternal de parte de esos gobiernos, para debilitar el carácter y la fibra moral de los pueblos. Y mientras atestiguamos cómo infinidad de ese tipo de programas miserablemente fracasan, los gobiernos continúan haciendo lo que si hacen mejor que nadie. Hablar, cacarear, pontificar. Pidiendo comparecencias en los congresos, buscan culpables proclamando sus buenas intenciones. No aprenden nada y tampoco cambian, porque esa es la naturaleza de la bestia, razón por la cual los fundadores de EU pretendían mantenerla pequeña y controlada. Pero continuará su camino aplicando la misma estrategia; gravar, gravar, gastar, gastar, elegir, elegir.   

 

Ricardo Valenzuela

 

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"Si pudiésemos correr el velo oscuro de la antigüedad [en lo referente al origen de los reyes, del Estado y los impuestos] y pudiéramos rastrearlos hasta sus orígenes, encontraríamos que el primero de ellos no fue más que el rufián principal de alguna banda desenfrenada; su salvaje modo de ser o su preeminencia en el engaño, le hicieron merecer el título de jefe entre canallas. Incrementando su poder y depredación, obligó a los pacíficos e indefensos a comprar su seguridad con frecuentes contribuciones."

 

Thomas Paine.

 

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