De Primera Mano




¿Nuevo modelo educativo?... ¿Cuál?

 

ES PROBABLE que el Presidente Peña Nieto tenga idea de que su paquete de reformas estructurales está cuestionado por la historia del presente. El futuro, es toda una lotería. Esto ha sido una de las principales fuentes de su desprestigio como titular del Poder Ejecutivo Federal. Pero en los hechos, quizá alguien lo ha convencido de que los mexicanos somos muy ignorantes, seres sin capacidad de pensamiento y el mismo error lo sigue cometiendo.

Ayer, el Gobierno Federal a través del titular de la Secretaría de Educación Pública, Aurelio Nuño, presentó a la Nación lo que dio en llamar el “Nuevo Modelo Educativo”. Como ha sido su costumbre, el Presidente ofreció el mensaje trascendente y también como ha sido su costumbre, se hizo acompañar de todos los gobernadores de los Estados y los máximos representantes del sector educativo en el país.

En la presentación de este proyecto hay una característica esencial altamente positiva: Existe el pleno reconocimiento de la necesidad de revolucionar la educación en México, porque nuestros niños y jóvenes no pueden continuar recibiendo el mismo aprendizaje del siglo pasado.

Resulta evidente. Las nuevas tecnologías han establecido todos los océanos de oportunidades de aprendizaje, pero curiosamente, las nuevas generaciones saben menos y, sobre todo, están pensando menos y están analizando menos que las anteriores.

Luego entonces, tanto Nuño como el Presidente de la República coincidieron en señalar la necesidad de adecuar el modelo educativo al siglo XXI y a los tiempos por venir.

Es como en aquella fábula donde el ratón le dijo a sus amigos ratones: “¡Ah, ya sé cómo vamos a  distraer al gato!, le ponemos frente a él un trozo de queso y eso lo mantendrá ocupado”… Muy bien, pero nadie respondió la siguiente pregunta: ¿Y quién le pondrá el queso?

El simplista ejemplo anterior lo pudimos corroborar con los comentarios posteriores al acto ayer de Palacio Nacional, ofrecidos por el secretario Nuño. En nuestro caso tuvimos la oportunidad de conversar sobre el tema con el secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Juan Díaz de la Torre, a quien le hicimos una pregunta muy concreta:

-¿El Nuevo Modelo Educativo que se pretende implementar es la construcción de un nuevo camino o el seguir un camino que ya se ha construido por el Gobierno para revolucionar la educación?

Y respondió: “Desde luego, no hay camino construido. Comenzaremos a construir uno a partir de los objetivos trazados”.

Conclusión, el Presidente Peña y su gobierno salen a la opinión pública a recordarnos a los mexicanos uno de los problemas más grandes en la educación de nuestro país en la segunda década del Siglo XXI y a partir de este conocimiento, se empezará a trabajar.

Desde luego, una implementación de un revolucionario modelo educativo no se logrará de la noche a la mañana, pero en el caso que nos ocupa, preguntaríamos, ¿Cuál es el camino a seguir? ¿Será una educación nacionalista, con valores? ¿Serán obligatorias materias sobre la salud o idiomas extranjeros como el inglés y el chino? ¿Cómo se les va a ayudar a los niños y jóvenes a aprender para aprender? ¿Cómo se les va a ayudar para que a partir de ahora, piensen más?

En su momento (hace siglos, la verdad) Justo Sierra, José Vasconcelos y Jaime Torres Bodet, tan sólo por poner tres ejemplos de prohombres que dejaron huella en la educación en México, organizaron verdaderas cruzadas para alcanzar sus propósitos de revolucionar en su momento la educación en México.

Enrique Peña Nieto, en un acto oficial y con discursos enteramente mediáticos, pretende sorprender a los mexicanos con su idea de “hacer la revolución educativa más grande que se haya hecho en México”

… Y lo hace en un momento, además, en que ni siquiera hay dinero para dignificar la labor llevada a cabo por los maestros en este país.

Lo más seguro es que este nuevo Modelo Educativo, tenga como destino a corto plazo, los efectos que ahora se tienen por la célebre reforma energética.

 

AL MOMENTO DE redactar esta columna, se empieza a manejar en redes sociales la probabilidad de que el químico Enrique Velásquez ha sido el beneficiado por la Junta Universitaria para ser designado como nuevo rector de la Universidad de Sonora… Si esto se confirma no habría sorpresa alguna… Nuestra máxima casa de estudios seguirá siendo un suculento pastel para un grupo que se ha posicionado de la Alma Mater y que disfruta a placer de las mieles del poder y el dinero… ¿Los estudiantes, la investigación, la difusión de la cultura, las huelgas?... ¿Qué es eso?... Ah!, es el “sagrado derecho a disentir”… Una verdadera pena… Los sonorenses no nos merecemos eso… Lo más seguro es que se haya sembrado la semilla de la inconformidad… Algo que irá creciendo y que pudiera convertirse en el histórico polvorín universitario de siempre, en los próximos cuatro años.

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